Oh La La : Paris, ciudad de las luces.


Llegué a Paris hace 4 días y no puedo creer que ya se hayan pasado. Pero bueno, les cuento un poco lo ultra disfrutable que fue, mas la grata y hermosa compañía que tuve.

El lunes 21 de septiembre, día de la primavera, mas para mi este año fue el día del otoño, aterricé en el Charles De Gaulle, un aeropuerto bastante feucho, jeje. Pero no importa, pues ya estaba en Paris y mi familia estaba esperándome. No se como hice, pero habiendo aterrizado a las 3 y 15 de la tarde, logré encontrarme con ellos a las 6 y pico. Un desastre. Ya de entrada, la gente de información del aeropuerto es medio boba: les hable en español y me dieron un mapa en RUSO (me vieron la cara!!). Pero bueno, después de varias complicaciones, un tren, varios subtes – metro perdón – llegué. Y juro que no me di cuenta que extrañaba tanto hasta que no los abrace bieeeenn fuerte. Así que ya estábamos todos juntos, ya empezaba la aventura de ir a recorrer las calldoecitas de Paris.

Entre que deje todas las cosas, separé todo lo que era para lavar y cenamos (si, mas temprano que de costumbre) pasaron un par de horitas. De ahí, ya medio de noche, fuimos para el lado de la torre Eiffel que nos quedaba solo a DOS CUADRAS, asique imagínense que ubicación tan cómoda, incluso la podíamos ver desde la ventana a través de los mini edificios. Obviamente, que quedé impresionada con lo que es, sorprende muchísimo, ya que yo no me la imaginaba tan pero tan grosa. Subimos, mientras Julián me gastaba porque me daban pánico las alturas y el gordi sacaba las fotos. Desde arriba es increíble, no se de día, porque no subí, pero de noche, se ve toooooda la ciudad iluminada y se distingue todo a la perfección. Esa es la palabra, perfección. Estuvimos un largo rato, y volvimos para el departamento, porque mañana ya empezaba la travesía.

Martes, día que caminamos muchísimo: fuimos desde el departamento a inválidos a ver la tumba de Napoleón; de ahí paseamos un poco y nos fuimos para St. Germain que fue un barrio muy lindo donde nos tomamos un cafecito sentados mirando a la calle, como buen café parisino. Fue entonces cuando nos agarraron ganas de almorzar y pasamos por una boulangerie o pattisserie o alguna de esas cosas con ‘erie’ y nos compramos unas baguettes para comer en los jardines de Luxemburgo. Luego de un descansito por los hermosos jardines, nos fuimos a cholulear por la iglesia de la película del código Da Vinci y a sacar un par de fotos con la línea rosa; finalmente, nos fuimos para Montmartre, previo paso por un barrio turbio donde la gente huía de la policía, el barrio de los artistas ó de Sacre Coeur, o de todo. Es hermosísimo… yo casí me compro toooooodo lo que había por allá incluído un retrato que me quería hacer. Finalmente el día termino con unos fideos del abuelo que picaban como la puta madre y una hermosa caminata, con cafecito de por medio, por Champs Elysees. Hermoso día, pero caminamos muchísimo.

El miércoles fue un día mas tranquilo, ya que recorrimos bastante en subte. Fuimos desde el departamento hacia la isla de la ciudad, donde dimos un paseíto por todo lo que es Notre Dame, la Consergerie, el Hotel de Ville. Seguimos caminando para el lado de rue de Rivoli, paseando un poco por los negocios, no tan hermosos, hasta llegar al palacio del Louvre con el museo Con mamita comimos un mc en frente de la gran pirámide, mientras los demás paseaban un poco por dentro. Luego fuimos para los jardines que están frente al museo, las Tulleries, la plaza de la concordia y finalmente fuimos para el Bateaux Mouche, el barquito que nos llevaría a recorrer Paris por el Sena. Como frutillita del postre, nos fuimos a la nochecita a abrir unos champagnes a la torre y brindar con ella y sus luces. La pasamos mal, vieron?

El jueves, con los nervios del viaje fue el día mas de fiaca. Pero igual pateamos… galerías Lafayette, toda la parte de la ópera, la bastilla, Le Marais, place de Vosges… obviamente después intentamos ir de compras, pero no funcionó. No encontramos nada de nada. A la noche, como despedida mia al menos, nos fuimos con Hugh y con mamá a comer a Montmartre y luego… Moulin Rouge. Un espectáculo groso, con mucho despliegue y mucha onda. Al principio no parecía wow, pero después repunto. Es para verlo.

Y bueno, se me extendió el post. Y no lo hice tan llevadero esta vez, pero es que hicimos muuuuchas cosas.

2 comentarios:

Geru dijo...

Genial, espectacular todo lo que contas!!! Y se ve en las fotos=)
Aparte re lindo con la flia copada jeje

LM dijo...

no fuiste a versalles????